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Silicon Valley es Genial

Ya estamos aquí de nuevo, de vuelta de las Américas. Como muchos ya sabéis a través de los distintos medios de comunicación o de las redes sociales, Chema (Co-founder y CTO de Genially) y yo (CEO) hemos estado representando a Genially en Silicon Valley (San Francisco). Algunos os preguntaréis cuál fue el motivo del viaje y la razón principal ha sido que fuimos seleccionados por el Founder Institute para participar en la primera edición del FounderX, un evento para Startups tecnológicas de todo el mundo. Sólo fuimos escogidas las 42 empresas que el Founder Institute consideró que tenían más potencial de crecimiento ¡Imaginaros la emoción cuando nos dijeron que estábamos invitados!

En ese momento nos pusimos a mejorar nuestro “Pitch”. Nunca 13 diapositivas habían sido tan largas, complicadas y sesudas. Cada frase y cada imagen nos hacían pensarlo y representarlo, debatirlo y testearlo. Esta presentación tenía como objetivo ser el documento que mostrar a posibles colaboradores, inversores y tutores y, por supuesto, la desarrollamos usando Genially. Esa era una de nuestras bazas más importantes :)

Por fin, el domingo 1 de Mayo llegamos a San Francisco, tras casi 24 horas de vuelo con las rodillas encogidas. Una vez allí, todos estos días, además de conocer a gente súper interesante y las empresas que les llevaron hasta este encuentro, hemos aprovechado al máximo el viaje llenando la agenda de reuniones, visitas y, cómo no, algo de ocio y turismo, que ya sabéis que la diversión es clave para el éxito ;).

 

Ahora pasados unos días, es el momento hacer balance de esta aventura tan genial. Las sensaciones a nivel profesional son más que positivas y ahora toca convertirlas en realidad. Tuvimos la suerte de reunirnos con personas muy relevantes por su experiencia y sus conocimientos, les presentamos Genially y escuchamos todos y cada uno de sus consejos y observaciones sobre nuestra herramienta para convertirla en un referente. Pero realmente no os quiero aburrir con un ‘rollo corporativo’ sino más bien darle un toque vivencial, contar la experiencia por si pudiera servir de inspiración a alguien interesado en el mundo del emprendimiento y las startups.

En ese sentido, uno de las aspectos a destacar sin duda es el ambiente tan inspirador que supone el ecosistema de Silicon Valley, impresiona y estimula tanta concentración de éxito empresarial, sólo recorriendo unas pocas millas puedes ver las espectaculares sedes de gigantes como Facebook, Google, Apple o YouTube. Y lo que quizás no es tan evidente, la concentración de talento y esfuerzo que llevan detrás. Sin lugar a dudas, se trata de una parte del mundo donde se están escribiendo algunas de las claves del Siglo XXI y marcando nuestro actual estilo de vida. Por todo esto Silicon Valley se ha convertido en la actual meca de los emprendedores tecnológicos o el símil que hacen algunos de “buscadores de oro”, tirando del pasado histórico de la región. De hecho, creo que no está nada mal encaminada esta comparación, porque parece abundar un tipo de emprendedor cuyo objetivo se centra en encontrar una idea que le convierta en un emprendedor de éxito (el próximo Steve Jobs o Mark Zuckerberg) más que en una idea que genere valor al mundo, pensando más en atraer el capital de los inversores que en satisfacer las necesidades de sus clientes o usuarios, con el riesgo de desenfoque que esto puede suponer.

Por otro lado, la atracción que genera este ‘paraíso de las Startups’ lleva también asociada una alta demanda, lo que nos lleva a hablar de otra de las características más llamativas de Silicon Valley, el alto coste de vida. Es increíble que el alquiler de una sola habitación (no me puedo imaginar de un apartamento entero…) cueste en torno a los 1.500$ al mes o que un desarrollador cobre más de 150.000$ al año. No obstante, esa demanda también puede verse justificada por tratarse de una zona donde la calidad de vida es alta, con un clima suave, una naturaleza excepcional y que está rodeada por una ciudad pintoresca y cosmopolita. Otro detalle que me llamó mucho la atención debido a mi “deformación profesional”, fue el alto interés por un estilo de ‘vida sostenible’, que se ve reflejado, por ejemplo, en la altísima proporción de coches híbridos y eléctricos (incluidos los impresionantes Teslas, cuya sede se encuentra allí) que puedes ver por todas sus calles, o en los alimentos ecológicos que se ofertan en los diferentes comercios.

Y como suele ocurrir con todos los viajes, lo mejor de la experiencia han sido las personas que hemos conocido. En nuestro caso hemos tenido la oportunidad gracias al FounderX de estar en un ambiente muy internacional, con emprendedores y mentores de decenas de países, que nos han dado una visión muy amplia no sólo de lo que ocurre en Silicon Valley, si no a nivel global. Gente maravillosa con proyectos geniales a los que desde aquí les deseamos lo mejor. Podríamos resaltar muchos, Aomm TV, Rever, Makerbloks…pero si tuviera que destacar alguno, me quedaría quizás con DadA.nyc por su originalidad y entusiasmo en impulsar el poder de la comunicación visual, visión que compartimos. Aunque ya hablaremos más tranquilamente de esta magnífica startup en otro post.

 

Pero por azares de la vida, más allá del FounderX, también hemos podido disfrutar de la experiencia de algunas personas que son parte de la historia del valle y de su desarrollo tecnológico, como Dave Ditzel y Roy Thiele-Sardiña, personas cuya hospitalidad nunca olvidaremos, al igual que sus consejos y anécdotas de un “product man” y “sales man” de primer orden.

Y para terminar, varios consejos para aquellos que quieran emprender la conquista del “Far West”. No basta con un nivel bueno de inglés para entender y hacerse entender, allí se va a atraer, negociar, convencer, enamorar…por lo que hace falta un dominio muy alto para jugar con las palabras y los ritmos y, siendo sinceros, esto es una asignatura pendiente para nosotros. Además es fundamental tener claro que en el mundo de las startups y más aún en Silicon Valley (que es la Champions), el entorno es súper dinámico y cambiante, lo que conlleva una necesidad constante de aprender y adaptarse para ser competitivo. También hay que estar preparados para el “bussiness show” que aunque esto está cada vez más extendido, allí alcanza su máxima expresión. Pitch deck de 3 minutos donde parece más importante tu verborrea o capacidad de “interpretación” que tu producto/tecnología. Y en este sentido, los españoles estamos en clara desventaja porque nuestro sistema educativo realmente se olvida de capacitarnos en todo lo relativo a la oratoria. En cualquier caso, este punto seguramente daría para un post entero la verdad, aunque yo resaltaría que es un riesgo esta “metodología”, más aún en este tipo de modelos de negocio donde se comunica y se vende por medios digitales y no tanto las personas, aunque entiendo que sea producto de una alta saturación del mercado, donde se requiere de filtros para posteriores evaluaciones.

Lo que os puedo asegurar es que esta experiencia no se ha hecho con otra motivación que la de hacer de Genially una herramienta cada vez más expandida y mejorada. Estamos dispuestos a llevar la camiseta de Genially y vestirla con orgullo allá a donde vayamos.

En fin, ya hemos llegado al fin de la narración…y ahora nos toca seguir currando día a día para construir algo muy grande, algo genial 😉

Juan Rubio
Juan Rubio
Sin diversión no hay creatividad, Sin creatividad no hay innovación. Sin innovación no hay éxito.


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